martes, 23 de octubre de 2007

Interludio (capitulo veinteavo).

El señor se sentò en la arena tibia.El sol solo alimentaba mi cuerpo con un calor dulce , que escurria en cuerpo como la miel .Era una tarde agradable ... como hace mucho no tenia.En el antiguo mundo, solo podia refrescarse a orillas de un rio lleno de sauces a su rivera, con arañas y animales exoticos por doquier.
Aca el viento que el daba en la cara lo despertaba a cada instante , y cada momento recordaba algo que pocas veces podia decirse a si mismo : vivo .
El caballero me miraba desde hace un rato, pero solo me di cuenta cuando dejé de hablarme a mi mismo.Sonreìa.
-Sientate , muchacho.
Asentí con la cabeza, y me deje caer sobre la arena.Estaba blanda y suave , como cojines marinos, por lo cual me pude acomodar hasta quedar bastante cómodo.El señor ahora miraba el mar, hacia donde no ya no se distinguia el horizonte, sino solo nubes que se perdian infinitas en millones de puntos de fuga imaginarios y efímeros, en fluctuaciones de aire libre y azul.
Las gaviotas estaban extrañamente tranquilas, se las podia ver casi flotando en el cielo.Nuevamente me miró.Y sonrió , otra vez.

No hay comentarios: