jueves, 15 de mayo de 2008

Nueve meses y un dia. (Acto treinteavo segundo )

La puerta entreabierta dejaba escapar un ligero y sutil aroma a azufre.
La manilla se encontraba destrozada, en el suelo, y en su lugar correspondiente solo habia una grosera rotura en la madera blanca .
Había un silencio horrible a las cuatro de la mañana , y el caminar sigiloso por las calles de mi barrio me asimilaban sombras de basura y de muros : esos muros que lo ocupaban todo ,que en su base sangraban esas venas de metal que abrian las piernas de la ciudad como una gran perra a la que penetraban con salvajeza , asi como la cordura de la gente que miraba , o el cielo tóxico , o el cemento arenoso de Nersey.
Puta ciudad violada desde el origen de nuestra patria , Nersey.
Me escondí tras unos baldes de agua rancia , y callé por horas. O fueron segundos ? o quizás decadas ? no lo sé con cierta seguridad , pues ni sé que es lo que hablé pasados segundos atras : solo un fluir perpetuo de lo que no sé en mi pasado me deja una felicidad clara de nula pertenencia con mi futuro .
Entonces , me adentré entre aquellas tablas de ruidos intensos y comencé a deslizar mi mano entre mis bolsillos : con el arma arriba y los ojos fijos en el criterio, avancé aún mas por la casa de colores elegantes y llegué hasta la cocina materna.El olor ahi se volvió un poco menos intenso , por lo que bajé el arma en señal de paz.
- Hay alguien aqui ?
Sólo un susurro respondió mi pregunta , un susurro lento y gaseoso que se escurría por el suelo tal cual serpiente llena de veneno , de ganas de morder .
- Ahi estas , pequeño. Ahi estas .
Y ahi estaba . El espejismo perfecto , la imagen correcta , la temperatura ideal . Lo lejano se volvió de un verde sin bordes y las maderas dejaron de crujir .

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