Es difícil ponerse de pie luego de caer tan rotundamente de rodillas.
Suspiraste tan suavemente, que fue como seda que pasó por mis caricias esfumadas con el viento que nos lleva hacia las sábanas en el suelo y los cojines en tu escritorio.
Tus ojos inocentes llenos de esperanza , tus esperanzas llenas de vida , nuestra mirada en el suelo mientars el café escurría las tablas del piso escuchando las palabras de cansancio y de agoto en nuestros labios y en nuestras lenguas tibias , todo en un silencio que decia mas que un adiós , un nunca mas .
Nuestras manos juntas , mientras nuestros cadáveres se llenan del polvo del recuerdo , hasta que las lágrimas se sequen en el mar de las desilusiones.
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