jueves, 7 de mayo de 2009

Nubes ( Acto quincuagésimo cuarto)

En el mar, a lo lejos, pude ver como un banco de niebla se movía lentamente.
Las gaviotas , aisladas en sus pensamientos , sobrevolaban las olas que les acariciaban sus pies al elevarse, como pequeños besos de despedida haciéndoles saber que siempre son bienvenidas.
Hace frio, tal cual siempre en esta época , y a pesar de que son las 7 de la tarde la noche ya ha caído pesada sobre nosotros, seres humanos hambrientos de luz y de calor. Mis manos se resfriegan mutuamente, mis mocos caen con la brisa y mi cuerpo tiembla desconsolado de abrigo, ya que una simple chaqueta no es algo que genere mucho calor.
Mis pies descalzos sobre la arena se tornan de un azul tierno, hasta dan ganas de que sientan menos frio ; la arena que en otras ocasiones quema por su fuego ahora no es mas que una caricia helada sobre mi pies. Es imposible que estas cosas no me causen ternura de ti, en el fondo eres muy adorable.
Tratas de que no vaya, que eres tonta. Sabes que debo, lo sabes ... ¿ves que lo sabías ?No hay nada que temer. Es solo un paso rutinario, es lo que todo mi cuerpo me pide cada vez que veo esta escena.
Avanzo mientras me quito la chaqueta y la polera que abrigaban mi pecho. Pudo sentir el viento sureño del mar palpitando en todas mis venas, como entrando por mi boca para entrar en mi corazón y de ahi desparramarse como un soplo de vida eterna que oxigena mis tejidos.
Veo al cielo otra vez para deleitarme con las nubes oscuras que me dan vida en los inviernos, cuando se aburren de caminar en las llanuras del cielo y deciden bajar a jugar sobre las cosas mundanas, cotidianas, naturales : hasta ellas se tientan de nuestra patética humanidad, hasta ellas deciden renacer muchas veces hasta encontrar la verdadera paz.
Y eso es lo que me lleva a ti, mar de cada mañana, dia,tarde y noche , a presentarme humildemente frente a ti, y brindarte esta sangre sucia, estas carnes podridas y esta alma en decadencia, para que me despedazos en tus brazos, para que tritures todo lo bueno y lo malo y me dejes nuevo, sin nada mas a lo que aferrarme que la mas pura esperanza y ganas de vivir.
Abrazame en medio de tus pétalos marinos, que desembarcaré en la inconciencia de tus sueños.
Comienzo a correr mientras la lluvia baja a despedirme : las olas me reciben vírgenes en su regazo, y puedo sentir como mis piernas se congelan en la mas completa desesperanza.
Alguna vez me gustaria seguir contando esto, pero ya no recordaré que existí siquiera, sino que solo mis ganas de vivir me llevarán mas allá de estas incompletas palabras.

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