miércoles, 9 de septiembre de 2009

Disección. .(Acto quincuagésimo sexto)

El sol se acercaba mezquino ante la melodía impaciente.
Como tiernas sonrisas, pude vislumbrar instantes precisos de luz que escandilaron los ojos del sin fé, iluminándolo por sobre los demás instantes de su propio segundo,aislando la metáfora de su propio significado.
Pude ver como la sangre fluía, tranquilamente, por los ríos del destino.
Y solo pude sonreír otra vez.

No habia necesidad de explicaciones, habia que callar solamente y mirar hacia adelante con optimismo.

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